Archive for the ‘Patrística’ category

San Agustín: Vosotros sois Eucaristía

junio 9, 2007
Lo que estáis viendo, amadísimos, sobre la mesa del Señor es pan y vino; pero este pan y este vino se convierten en el cuerpo y la sangre de la Palabra cuando se les aplica la palabra. En efecto, el Señor era la Palabra en el principio, y la Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios (Jn 1,1). Debido a su misericordia que le impidió despreciar lo que había creado a su imagen, la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1,14). Como sabéis, pues, la Palabra misma asumió al hombre, es decir, al alma y la carne del hombre, y se hizo hombre permaneciendo Dios. Y puesto que sufrió por nosotros, nos confió en este sacramento su cuerpo y sangre, en que nos transformó también a nosotros mismos, pues también nosotros nos hemos convertido en su cuerpo y, por su misericordia, somos lo que recibimos.
Recordad lo que era antes en el campo este ser creado; cómo lo produjo la tierra, lo nutrió la lluvia, y lo llevó a convertirse en espiga; a continuación lo llevó a la era el trabajo humano, lo trilló, lo aventó, lo recogió, lo sacó, lo molió, lo amasó, lo coció y, finalmente, lo convirtió en pan. Centraos ahora en vosotros mismos: no existíais, fuisteis creados, llevados a la era del Señor y trillados con la fatiga de los bueyes, es decir, de los predicadores del evangelio. Mientras permanecisteis en el catecumenado estabais como guardados en el granero; cuando disteis vuestros nombres comenzasteis a ser molidos con el ayuno y los exorcismos. Luego os acercasteis al agua. Fuisteis amasados y hechos unidad; os coció el fuego del Espíritu Santo, y os convertisteis en pan del Señor.

He aquí lo que habéis recibido. Veis cómo el conjunto de muchos granos se ha transformado en un solo pan; de idéntica manera, sed también vosotros una sola cosa amándoos, poseyendo una sola fe, una única esperanza y un solo amor. Cuando los herejes reciben este sacramento, reciben un testimonio en contra suya, puesto que ellos buscan la división, mientras que este pan les está indicando la unidad. Lo mismo sucede con el vino: antes estuvo en muchos cuévanos, y ahora en un único recipiente; forma una unidad en la suavidad del cáliz, pero tras la prensa del lagar. También vosotros habéis venido a parar, en el nombre de Cristo, al cáliz del Señor después del ayuno y las fatigas, tras la humillación y el arrepentimiento; también vosotros estáis sobre la mesa, también vosotros estáis dentro del cáliz. Sois vino conmigo: lo somos conjuntamente; juntos lo bebemos, porque juntos vivimos.

Sermón 229,1-2

Nazianzos

mayo 19, 2007
Imagino que alguno de vosotros tendrá un amigo que prepara su tesis doctoral; los doctorandos se caracterizan por estar todo el día hablando de su bendita tesis. Pues bien, ¡ soy uno de ellos ! Quiero daros a conocer una página que me ha sido de bastante ayuda.

Nuestro blog tiene vocación divulgativa y mucho de lo que hacemos es dar a conocer herramientas e instrumentos que andan perdidos por la red. De herramientas bibliográficas hemos hablado otras veces: para Biblia, para Teología Dogmática. Hoy quiero hablaros de “Nazianzos“.

Forma parte de un proyecto muy ambicioso, que es realizar una edición crítica de los discursos de Gregorio Nacianceno; no se trata de una edición crítica cualquiera, sino de lo que ellos llaman “editio critica maior“: tener en cuenta todas las versiones antiguas de los discursos, que están en griego, armenio, siriaco, georgiano, árabe o latín, y conseguir un texto griego fiable. A los no iniciados como yo, nos resulta curioso ver cosas como ésta. Detrás del proyecto está la Universidad Católica de Lovaina, y en especial su Instituto Orientalista. Para aquellos que gustan de las curiosidades, diré que uno de los “padres” de la criatura (Bernard Coulie) es ahora el rector de la universidad.
De todo lo que presentan, me parece excepcional la base de datos bibliográfica, aunque lamentablemente han dejado de actualizarla y se conforman con ir añadiendo los títulos que van encontrando; pero hasta el 2005 es casi exhaustiva.
En fin, espero que a alguien le sea de utilidad… He visto que hay otros proyectos similares, como una bibliografía de Juan Crisóstomo; y lo mejor es que son gratis, porque no todo el mundo tiene acceso a centros universitarios… Así que, muchas gracias a todos los que investigan y ponen a disposición de los demás sus conocimientos.

La Navidad según San Gregorio Nacianceno

diciembre 16, 2006
Ahora que nos preparamos para la Navidad, os ofrezco un texto para recentrarnos en el misterio que celebraremos. Puede que las guirnaldas y las luces de las calles nos distraigan y nos hagan olvidar al que nació pobre para hacernos ricos.

De la Homilía 38 de Gregorio Nacianceno

Esto es nuestra fiesta, esto celebramos hoy: la venida de Dios a los hombres para que nosotros nos acerquemos a Dios o, más propiamente, para que volvamos a Él, para que despojados del hombre viejo nos revistamos del nuevo y muertos en Adán, vivamos en Cristo […] Celebramos, en suma, la fiesta. No una fiesta pública, sino divina; no mundana, sino por encima del mundo, no nuestra fiesta sino la del Señor. No las cosas de nuestra enfermedad, sino las de nuestra curación, no las de nuestra creación, sino las de nuestra restauración.
¿Cómo es esto? No enguirnaldaremos los zaguanes, ni organizaremos danzas, ni adornaremos las calles, ni ofreceremos placer a los ojos, ni nos deleitaremos con cantos, ni afeminaremos nuestro olfato, ni prostituiremos nuestro gusto, ni agradaremos al tacto: todas estas cosas son caminos fáciles para el alma y veredas que conducen al pecado. No nos daremos a la molicie con vestidos delicados y sedosos, tanto más caros cuanto más inútiles, ni con el brillo de las piedras preciosas o el oro, ni con artificios y colores que falsean la belleza natural y han sido diseñados contra la imagen de Dios. No con orgías y borracheras, a las que, a ciencia cierta, se añaden el libertinaje y la insolencia, pues de sórdidos maestros proceden enseñanzas sórdidas o, dicho de otra forma, malas semillas dan frutos perversos. No construyamos altos lechos que den cobijo en nuestro vientre a la molicie. No estimemos con exceso los aromas del vino, los encantos del arte culinario y los ungüentos costosos. Que la tierra y el mar no nos brinden estiércol caro – por tal tengo yo el lujo -. No rivalicemos unos contra otros por ver quien aventaja a los demás en destemplanza, entendiendo que yo juzgo intemperancia cuanto sea inútil y falto de provecho. Y todo ello mientras otros, formados del mismo barro nuestro y con nuestra misma composición, pasan hambre y fatiga a causa de su pobreza.
Nosotros, sin embargo, dejamos todas estas cosas a los griegos, al lujo y las fiestas helenas. Ellos dan el nombre de Dios a seres que se regocijan con el olor de los sacrificios y por tanto, en buena lógica, adoran lo divino con el vientre. ¡Desatinados escultores, sacerdotes y adoradores de horribles divinidades!. Nosotros por el contrario, como adoramos al Logos, cuando debemos gozar lo hacemos con la palabra y con la ley divina y, muy particularmente, con las explicaciones correspondientes a la fiesta de hoy, de suerte que en manera alguna queden nuestras delicias lejos de Aquel por quien fuimos llamados.

(Gregorio Nacianceno, Homilia 38, 4-6)